Día del libro: Literatura comercial

Quería aprovechar este Día del Libro para reflexionar un poco sobre la literatura. Hace poco me sumí en el temido “bloqueo lector”, una etapa en la que no estaba nada satisfecha con las lecturas que hacía y en la que sentía que me estaba perdiendo algo con los libros que leía. Supongo que me pudo el afán de leer mucho y muy rápido para poder subir las reseñas a mi página de Instagram, y que me dejé llevar por la corriente imperante de anteponer la cantidad a la calidad. Sea como fuere, gracias a la ayuda de una amiga conseguí salir del temido bloqueo gracias a un libro muy especial: Mi nombre es Asher Lev (cuya reseña está en la anterior entrada del blog). A partir de aquí, seguí leyendo los libros que ella me recomendaba y me di cuenta de dos cosas. En primer lugar, de lo mucho que me gustaban y me siguen gustando (en su mayoría) y en lo diferente que son con respecto a los libros que parecía leer la mayoría de la gente.

Hace poco escuché a una chica animando a la gente a leer. A leer lo que fuera, pero a leer. Y pienso yo, ¿De verdad lo importante es leer? ¿Lo que sea pero leer? No lo creo. Creo que somos lo que leemos, y que, al igual que debemos cuidar nuestra dieta, debemos cuidar la literatura que consumimos. No hablo de leer a los clásicos, ni de leer libros de autores con reconocimiento, ni siquiera de leer libros plagados de enseñanzas morales. Hablo de leer libros que nos aporten algo. Lo que sea. Algo bueno, preferiblemente. Libros con profundidad, que no se queden en lo superficial, que escondan algo entre líneas. Que nos ayuden, que nos enseñen algo, que nos hagan pensar. Pueden parecer muchos requisitos, pero la mayoría de los libros los cumplen, incluso libros aparentemente sencillos. Sin embargo, no parecen abundar en las librerías.

Por supuesto, la literatura es un medio para pasar el rato tan bueno como cualquier otro, y a veces no buscamos aprender ni mejorar como personas, sino simplemente entretenernos con nuestras lecturas. Para explicar esto mejor, lo compararé con los programas de televisión. Normalmente los vemos con el único propósito de entretenernos, pero sabemos que lo que consumimos nos afecta de una forma u otra. Seas un niño, un adolescente, o un adulto hecho y derecho, todo, absolutamente todo lo que consumes, influye en ti, en tu vida, y en tu forma de pensar de una manera u otra. Por eso debemos cuidar lo que vemos, y del mismo modo, lo que leemos.

Me da la sensación de que últimamente prima una literatura vacía, plana y diseñada con el único propósito de vender. Por supuesto, una novela ligera no viene mal de vez en cuando, pero parece haberse convertido en un auténtico fenómeno de masas, especialmente entre los más jóvenes, y no paro de ver novelas de este tipo atestando los estantes de las librerías. Parece una literatura hecha para los “fan fiction”, para alimentar a los grupos de fans y crear merchandising de  forma masiva. Una literatura meramente comercial, dirigida a un público que hemos hecho poco exigente a base de proporcionarles siempre lo mismo, y muy plana.

Este Día del Libro me gustaría proponer un ejercicio de reflexión. Yo misma me lo pregunto. ¿Me gusta de verdad lo que leo? ¿Saco algo de valor en cada libro o es un mero entretenimiento pasajero? ¿Me siento realizada con lo que leo? Porque creo que es algo fundamental.

Dicho todo esto, tan solo queda mencionar que cada uno puede y debe leer lo que le de la gana, lo que le guste y le haga disfrutar. Nadie debe juzgar nuestros gustos literarios, sino nosotros mismos. Dicho todo esto, feliz Día del Libro.

 

-Muchas gracias por leerme. Os quiero bastante.♥

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6 comentarios sobre “Día del libro: Literatura comercial

  1. Hola Inma! Como te he dicho en Instagram, hay que dejar de ser borregos, leer para que la piel se Erice, vibre, no leer y acumular libros porque están de moda y copan la estantería de Los más vendidos.
    Leer es soñar, no roncar.

    Un besito.
    Yoliwi

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  2. Hola Inma. ¡Qué ilusión me hace leerte! Estoy de acuerdo contigo en la cantidad de literatura (vamos a llamarla así)vacía que a pesar de todo llena estanterías. Y, sí, hay que leer lo que nos gusta, pues al fin eso será lo que nos defina, y cada quién sabrá cómo quieren que le vean.
    También he de decirte que yo he apoyado la lectura comercial, aunque como un medio, no como un fin, para que personas de tu edad se animen a leer, pues es una afición y una formación poco extendida hoy en día. Confío en que una vez que les atrapen los sueños, sean capaces de distinguir las páginas con valor y las que simplemente enlazan letras.
    Sobre la foto de esta entrando, volvió a mí toda la emoción que sentí al leer “Los renglones…” cuando tenía justamente tu edad. Y recuerdo de aquella época un libro que a mí me pareció precioso “Mi planta de naranja-Lima” de José Mauro Vasconcelos. Cuando necesito recuperar la ternura que se va ajando con los tropiezos del camino, siempre vuelvo a sus páginas.
    ¡Sigue avanzando!
    María

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